¿Fin del mundo por una tormenta solar?



La actividad magnética del Sol se acumula y se forman bucles de plasma en su superficie, que son las manchas negras que vemos en el Sol. Cuando esta es más fuerte, hay tantos bucles que chocan entre sí y provocan enormes explosiones de plasma, liberándose hacia el espacio, junto con gran cantidad de rayos X y gamma, denominándose, tormentas solares.



Las tormentas solares cuando llegan a la Tierra tienen tres fases:
En primer lugar, aparecen las erupciones solares: los rayos X y la luz ultravioleta ionizan la capa superior de la atmósfera, interfiriendo con las comunicaciones por radio. 

Segundo, llega la tormenta de radiación, que puede ser muy peligrosa para los astronautas, dado que están fuera de la protección de la atmósfera.

Tercero, partículas cargadas que tardan días en alcanzar la atmósfera terrestre pueden interactuar con el campo magnético de la Tierra, provocando fuertes fluctuaciones electromagnéticas.

Durante una tormenta solar se pueden llegar a registrar auroras boreales o australes (dependiendo de la localización)


Pero el peligro de las tormentas solares es el magnetismo que viaja en ellas. 
Si llega a impactar sobre la Tierra una tormenta de mayores dimensiones a las que impactan sobre la Tierra normalmente, las consecuencias serian catastróficas. 

Toda la tecnología eléctrica estaría en peligro, llegando a provocar un apagón mundial, llegando a causar chispas en los equipos eléctricos, originando grandes incendios. 

Aviones, satélites, así como también los sistemas GPS, suministros de agua controlados electrónicamente, computadores, entre otras cosas. Todo ello se vería afectado, pudiendo llegar a causar graves accidentes.

En conclusión, realmente una tormenta no acabaría con la vida en la Tierra pero si con toda la tecnología que hay en nuestro planeta, incluyendo todas sus consecuencias pertinentes.