El polvo lunar es tóxico


Cuando los astronautas del Apolo regresaron de su viaje a la Luna, les dolía la garganta y les lloraban los ojos, debido al polvo lunar que se adhirió a sus trajes espaciales.

La "fiebre del heno lunar", como la describió el astronauta de la NASA Harrison Schmitt durante la misión Apolo 17, generó síntomas en las 12 personas que pisaron la Luna. Desde estornudo hasta congestión nasal. Dentro de la nave espacial, el polvo olía a pólvora quemada.


Las misiones en la Luna dejaron una pregunta, que podría afectar gravemente a la humanidad en sus siguientes pasos en el Sistema Solar ¿Puede ser el polvo lunar un peligro para la salud humana? Esto mismo se pregunta la ESA en su programa de investigación.

"No sabemos cuán malo es este polvo". Todo se reduce a un esfuerzo por estimar el grado de riesgo involucrado ", dice Kim Prisk, un fisiólogo pulmonar de la Universidad de California con más de 20 años de experiencia en vuelos espaciales tripulados, uno de los 12 científicos que participan en la investigación de la ESA.

El polvo lunar tiene silicato, un material comúnmente encontrado en cuerpos planetarios con actividad volcánica. En la Luna, el polvo es tan abrasivo que se comió las capas de las botas de los trajes espaciales y destruyó los sellos de vacío de los contenedores de muestras del Apolo.

Partícula de polvo lunar (ESA)

Fino como el polvo, pero afilado como el cristal. La baja gravedad de la Luna, una sexta parte de lo que tenemos en la Tierra, permite que las partículas diminutas permanezcan suspendidas durante más tiempo y penetren más profundamente en el pulmón. Esto hace imposible estar en la Luna durante un periodo prolongado de tiempo.

Aún desconocemos el daño potencial exacto del polvo, pero la  investigación  muestra que los simuladores del suelo lunar pueden destruir las células del pulmón y del cerebro, después de una exposición a largo plazo.

Aún debemos esperar para conocer la gravedad del asunto, pero sabemos que el polvo es tóxico y que debemos buscar un remedio para evitar que pueda destrozarnos algunos órganos vitales.

Para ello debemos conocer por completo el comportamiento del polvo lunar. Actualmente, la ESA está trabajando con polvo de luna simulado, extraído de una región volcánica de Alemania.