Ascensor espacial | Viaje al espacio exterior

En 1895, K. Tsiolkovski ya propuso la idea de construir un ascensor espacial, un ascensor tan grande, que nos transportaría desde la superficie terrestre al espacio exterior.

Para poder crear el ascensor espacial, deberíamos ser capaces de construir un cable lo suficientemente alto como para llegar al espacio, pero evidentemente, esta idea plantea varios problemas.


¿No se caería el cable?


La respuesta es no, un cable lo suficientemente alto, nunca caería, pues estaría sometido a las leyes de la fuerza centrífuga, como es el caso de los satélites.


¿De qué material debe ser el cable?


Lamentablemente, el acero u otros materiales convencionales no resistirían la fricción y se romperían, una de las soluciones es crear un cable de nanotubo puro de carbono. Pero crear decenas de miles de kilómetros de cable de este tipo es algo impensable con la tecnología actual, pero con una futura tecnología todo es posible.



Otro problema surge con los propios fenómenos meteorológicos de la naturaleza, huracanes, terremotos, tormentas eléctricas... El ascensor debe estar anclado a la Tierra, por tanto debe ser flexible, y estar lo más próximo del ecuador.

Además, el cable, superaría la distancia de órbita de los satélites artificiales, con lo cual, habría riesgo de colisión. Una solución sería dotar al ascensor con la capacidad de desviarse de la ruta de los satélites mediante propulsión.

Por otra parte, en 1957, Yuri Artsutanov propuso una mejora, donde sugería que el ascensor debería construirse de arriba abajo, es decir, desde una nave, un satélite o desde la propia Estación Espacial Internacional,  se dejaría caer dicho cable para anclarlo a la superficie terrestre.

La NASA así como otras organizaciones están trabajando en prototipos cada vez más avanzados para hacer este sueño realidad, pero hasta que no se solucionen todos estos problemas, será muy difícil que podamos emprender el ascenso al espacio exterior.