Aprendimos a contar antes de que existieran los números.


Es interesante reparar en el hecho de que en la historia de la humanidad se aprendió a contar antes de que existieran los sistemas de numeración, por lo que podemos afirmar, en contra de muchas creencias populares, que en el concepto de aplicación biyectiva es tanto o más primitivo que el de número. Por ejemplo, un pastor que quisiera tener un control sobre el número de cabezas de ganado que sacaba a pastorear debía estar provisto de una bolsa llena de piedras. Por cada oveja que salía del corral tomaba una piedra de la bolsa.


De esta manera al volver a casa establecía una correspondencia biunívoca entre cabezas de ganado y piedras para saber si se le había extraviado alguna oveja del rebaño.
Calculus, en latín, significa piedra, y de ahí proviene el término calcular.